Aficionados/as
En las gradas
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1 ✓
RESPONSABILIDAD.
Ser y comportarse como un aficionado responsable, consciente de ser una gota imprescindible de la marea de comportamiento positivo que queremos para el fútbol.
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2 ✓
AMOR A LOS COLORES.
Lucir con orgullo tus colores y animar a tu equipo con pasión, desde el respeto impecable al mismo sentimiento de los adversarios deportivos.
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3 ✓
ARCO IRIS DEL FÚTBOL.
Entender y querer que el fútbol sea precisamente un lugar e encuentro de diferentes culturas, colores, gustos, procedencias, razas, costumbres, ideas, religiones… Y que entre todos formemos un deporte mucho más amplio, diverso y mejor.
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4 ✓
CONFRATERNIZACIÓN CON OTRAS AFICIONES.
Comprometerse, no solo a tolerar, sino a acercarse amablemente a los diferentes, con el fin de compartir entre todos la pasión común por el fútbol.
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5 ✓
AUTOCONTROL.
Exigirse la disciplina personal de reprimir las reacciones incontroladas cuando un jugador o el árbitro cometa un error, o suceda algo frustrante, entenderlo como parte del juego y optar por reacciones controladas, cívicas y positivas.
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6 ✓
COMPORTAMIENTO CÍVICO.
Colaborar, cada uno desde su lugar, como militantes de un fútbol mejor, respetando las instalaciones; las colas y los accesos; el mantenimiento de las gradas limpias de basuras, de humos y de violencias; y fomentando entornos apropiados para el disfrute saludable del deporte.
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7 ✓
EDUCACIÓN Y CORTESÍA.
Mostrarse amable, saludar, agradecer y respetar en todo a los demás, sobre todo en eventos masivos.
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8 ✓
ALEGRÍA Y DISFRUTE.
Disfrutar la actividad con actitud positiva. Por encima del resultado, saber saborear el placer de poder estar ahí, viendo a tu equipo, disfrutando del espectáculo deportivo, también cuando no todo sale bien.
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9 ✓
DEPORTIVIDAD.
Aceptar el error y la derrota como parte del juego, precisamente como camino hacia la mejora, el progreso y a la próxima victoria. No ensalzar la trampa ni y el engaño.
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10 ✓
NOBLEZA.
Otorgar al adversario el mismo derecho a querer ganar. Tratar de ser justos en el reconocimiento del mérito y en el juicio de lo acontecido. Mantener una actitud honorable en cualquier circunstancia, por encima del resultado.